Protección de la biodiversidad para contener pandemias

Biodiversidad y cambio climático

Es una lástima que la paralización social y económica producida por la COVID-19 haya sido la única responsable de la protección de la biodiversidad. Por primera vez en mucho tiempo, hemos visto imágenes asombrosas de cómo la naturaleza recobraba su razón de ser.
El Programa de Naciones Unidas para el medio ambiente (PNUMA) definió 20 metas (metas AICHI) para el 2020 con la finalidad de proteger la biodiversidad. Sin embargo, hasta que las actividades humanas no se han visto obligadas a detenerse por condiciones excepcionales, no se ha hecho visible la presencia de biodiversidad cerca de la civilización.

Estas semanas atrás, hemos visto los niveles de contaminación más bajos de los últimos 30 años y la recuperación de biodiversidad.

En China por ejemplo, las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de energía se han reducido en 100 millones de toneladas comparando con las cifras en el mismo periodo del año anterior.

En España, un estudio de investigadores del Centro de Tecnologías físicas de la Universidad politécnica de Valencia (UPV), informa que se ha producido una disminución del 64% de los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2). Los cielos de Madrid y Barcelona se han visto más claros que nunca.

Hemos visto cómo la naturaleza se abría paso entre las ciudades y volvía a colonizar los espacios explotados por el hombre.

Hemos podido ver delfines en los puertos de Santa Pola y Altea (Alicante). También hemos visto que “Laguna de Villena”(Alicante), laguna de mi pueblo natal, se recuperaba tras muchos años de desecación.
Estos espacios recuperados atraen de nuevo a las especies protegiendo así la biodiversidad.
En la Laguna de Villena se han podido ver más de 30 especies de aves, cómo cigüeñas, flamencos, aguiluchos laguneros, abejarucos etc.

En definitiva, el único beneficiario del parón producido por el COVID-19 ha sido el medio ambiente. Pero la pregunta es ¿Qué pasará cuando todo vuelva a la normalidad?. ¿Habremos aprendido algo?

Las claves son la reducción del cambio climático y la protección de la biodiversidad.

Los expertos aseguran que el COVID-19 no es el único virus que está por venir. Una de las principales razones se debe al cambio climático y a la alteración del equilibrio del ecosistema. WWF emite un informe sobre “la relación directa entre la destrucción de la naturaleza, el cambio climático y el aumento del riesgo de pandemias.” En este informe, Luis Suárez, biólogo y coordinador de Conservación de WWF España, asegura que un Planeta sano es nuestro mejor antivirus”. También nos informa de que “nuestra salud y bienestar depende directamente de la salud del planeta”.

Debemos encaminarnos hacia una transformación sostenible a nivel político, empresarial e individual

Todos tenemos una responsabilidad social y medioambiental. Si no se hace por ética, al menos que se haga por salud.

Que los gobiernos incentiven todas las acciones que se comprometan con el cuidado de la naturaleza y la protección de la biodiversidad. Que pongan en marcha políticas para cumplir con el “Acuerdo de París”. El objetivo del acuerdo se basa en reducir el calentamiento global por debajo de 2ºC. Que las empresas pongan en práctica los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible que la ONU aprobó en la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. Y nosotros, cómo consumidores, tengamos conciencia medioambiental, protejamos la biodiversidad y consumamos productos o servicios sostenibles.

En nuestras manos está la supervivencia.

¿Quieres poner un comentario?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close menu