#Reto: Reducir el desperdicio para contribuir con el planeta

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El desperdicio de alimentos genera un gran impacto social y medioambiental en nuestro planeta.

Llegas al supermercado, coges el carrito de compra y comienzas a llenarlo con productos y alimentos para llenar la despensa. Es un hábito tan cotidiano que no te paras a pensar de dónde vienen los alimentos que estás comprando, si son de temporada o no. Si realmente es necesario ese packaging, o si realmente necesitas lo que estás comprando o estás comprando demasiado.

Es indignante conocer las cifras de la gran cantidad de basura que tiramos cada día.

En el mundo, según la FAO, se desperdician 1.300 millones de toneladas de comida al año y según el Ministerio de Agricultura, España es el séptimo país desarrollado que más comida desperdicia tirando una media de 7,7 millones toneladas de alimentos.
Lo más fuerte, es que la mayoría de los desperdicios se producen en el hogar.

Mientras 42 millones de niños tienen sobrepeso en los países desarrollados, 40.000 personas mueren de hambre cada día.

En España, según un estudio realizado por la OCU, el desperdicio en los hogares representa el mayor porcentaje con un 42% del total; siendo la mayoría productos perecederos cómo frutas y verduras, pan etc.
En la fabricación se desperdicia el 39%; en la restauración el 14% y en la distribución el 5%.
La distribución de los alimentos está muy mal repartida. Es incongruente ver que mientras 42 millones de niños tienen sobrepeso según el “informe Mundial de Nutrición” de Acción contra el hambre y Save the Children en los países desarrollados, 40.000 personas mueren de hambre cada día y de esa cifra, 8.500 son niños que mueren diariamente por desnutrición.
Y no sólo eso, para producir toda la alimentación que se tira, es necesario gastar tierra, agua, y recursos propios del trabajo, de las personas, de las maquinarias, del transporte etc.

Tirar comida es más grave de lo que pensamos.

Aunque la socidad capitalista en la que vivimos nos incite a comprar y seguir comprando, hay que aprender a comprar de forma consciente comprando sólo lo necesario.

Desperdiciamos comida sin tener en cuenta el gran impacto ambiental, social y económico que estamos causando.

 

Sólo el desperdicio alimentario supone un 8% de las emisiones globales de gases efecto invernadero según la FAO.  A ese porcentaje, debes de añadirle los gases efecto invernadero del transporte y de la producción de alimentos. Otro dato muy interesante a tener en cuenta es que la mayor parte de los productos que consumes han recorrido una media de 2500 km hasta llegar a tu plato.
La población mundial aumenta y en consecuencia, la producción de alimentos deberá aumentar. Se estima que para el 2050 la población mundial superará los 9.000 millones de personas y precisará un 70% más de alimentos. Por ello, se nos hace imprescindible tomar consciencia y cambiar los hábitos hacia un consumo responsable.>5>

Datos extraídos de “Guía de Buenas Prácticas frente al Desperdicio Alimentario”.

El capricho y la comodidad está acabando con el planeta.

¿Cómo podemos realizar un consumo responsable y minimizar el impacto social en nuestro hogar?

          • Comprar productos de temporada y locales.
            Hoy en día, es difícil saber qué productos están de temporada porque vas al supermercado y encontramos de todo. Debemos de ser conscientes de qué productos están de temporada en nuestro país y saber cocinar en función de lo que la tierra nos ofrece en cada temporada.
          • Planificar la semana y comprar sólo lo necesario.
            Los datos de la OCU revelan que el mayor porcentaje de desperdicio se produce en los hogares. Compramos más con los ojos que con la cabeza y muchos de los productos los tiramos sin abrir o los envases dónde nos lo venden son más grandes de los que realmente necesitamos. Hay que ir a comprar sin hambre y con lista de compra. También preferir los productos a granel.
          • Comprar los productos reduciendo los envases o packaging.
            Hay que recordar la importancia de las 3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar. De todas ellas reducir es la primera y es la preferente. Siempre es mejor reducir que reciclar ya que además que reciclar supone dos gastos de energía, “producir y reciclar”, no se recicla todo lo que se produce. Reducir significa “huella de carbono neutra”.
          • Saber elegir que alimentos comprar.
            Debemos de elegir productos en los que se hayan respetado los derechos ambientales y humanos y se indique la trazabilidad y sostenibilidad en el proceso. Etiqueta huella de carbono. Es importante para nuestra salud y para la del planeta.

        “Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo” (Eduardo Galeano).

        Eatkit intenta promover el consumo responsable. Os facilita planificar la semana, cocinar con productos de temporada y de proximidad y reducir en todo lo posible el packaging y envases que no se necesitan. ¿Queréis saber más sobre los objetivos que persigue EatKit?

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